El proyecto se fundamentó en dotar a Malaspina de una identidad corporativa acorde con el conjunto del local. Logotipo, papelería básica y la carta de menús, así como otros pequeños complementos, formaron el trabajo.
Los tonos burdeos, que se aprecian en todo el proyecto, buscan reflejar el ambiente exclusivo del establecimiento, acompañados por un uso de las tipografías más tradicionales, en los textos complementarios, y otras de corte más moderno y personalizadas para el local, en el logo.
En definitiva, MALASPINA, es un trabajo de estilo, apoyado por la visión que los clientes del local pueden obtener en sus visitas.